viernes, 10 de febrero de 2012

Capitulo 3

Llegué a casa y ahí estaba mi madre, tan alegre como siempre, dejé la mochila en la entrada y subí las escaleras rápidamente, me encerré en mi habitación, puse la mini cadena al máximo y empecé a descargar con mi saco de boxeo. Siempre que me encontraba así era lo único que me hacia descargar toda la bronca que tenia encima y también conseguía alejarme de todo lo que lo había provocado. A los cinco segundos empezó a sonar esa canción de Belinda que tanto me gustaba y a la que no me podía resistir, enseguida empecé a cantar también.

~· Vivir ·~
Quiero dormir no madruga, ya son mas de las 10 a despertar, empezar con ilusión vivir en el extremo dañar algo ideal. A veces quiero gritar y poder volar. Vivir y ser como yo quiero vivir con el corazón abierto, ven entenderás todo lo que yo siento, yo busco siempre amor de verdad.
En la ciudad es todo igual no veo entre la gente algo especial, mi corazón quiere encontrar alguien sincero que me haga soñar. A veces quiero gritar y poder volar. Vivir y ser como yo quiero vivir con el corazón abierto, ven y entenderás todo lo que yo siento yo busco siempre amor de verdad. Despertar y gritar sentir en mi la vida arriesgar y apostar sentir adrenalina, debo aceptar mi vida normal, pero yo algo mas… se… pronto llegará…

No podía parar de golpear el saco, estaba tan metida en mis pensamiento y tenía tanta bronca que no me preparé bien las protecciones de mis manos, cada vez que golpeaba al saco mis manos sufrían, pero no me daba cuenta, hasta que note que alguien acababa de entrar en mi habitación, me giré y vi allí plantada a mi madre con sus brazos en las caderas en forma de jarra.

- ¡¿Que pasa ahora ma?!
- Nada, solo subí a decirte que la comida ya está lista, que cuando quieras puedes bajar a comer, pero veo que mucha hambre no tienes
- Y no mucha ma, pero ya que has subido y la comida está lista bajaré – dije mientras me acercaba al aparato de música para apagarla- bajo en dos minutos
- Está bien, pero sabes que si te pasa algo puedes hablarlo conmigo, no hace falta que golpes a ese saco tuyo como si fueras una camionera – me dijo mirándome y posando sus ojos en mis manos -  ay! no… otra vez Camila, entiendo que te quieras descargar pero es necesario que lo hagas sin las protecciones apropiadas, mira como te has dejado tus manos, ven vamos al baño que te cure esas heridas.
-  No ma, no te preocupes – dije bajando la mirada hacia mis manos que hasta ahora no me había dado cuenta de que me estaban sangrando – ya voy yo, tu baja y empieza a comer no tardaré nada.  

Me quité las protecciones y me dirigí al baño para curarme, cuando escuché el timbre unos pasos y luego una voz muy conocida para mi, a parte de la de mi madre llamándome para que bajara, no podía ser… que estaba haciendo él aquí? Sin pensarlo bajé las escaleras y me dirigí a él.

-¿Qué haces acá? Que pasa ¿no fue suficiente lo de esta mañana que ahora vienes a reírte de mí en mi propia casa?
-Hola cami, yo también me alegro de verte de nuevo – dijo con una sonrisa perfecta en la cara - ¿podemos hablar o te pillo en mal momento?
- No, no podemos, estoy muy ocupada en este momento – le dije mirándolo a los ojos, cosa que no debí hacer en ningún momento a no ser que quisiera acabar como la otra vez – si no te importa íbamos a comer en breve así que… -  pero no pude terminar porque apareció mi madre.
- Pablo no te quedes ahí, no hagas caso a cami, ya sabes como es ella a veces, ¿has comido ya?
- Gracias señora Reyes, no hace falta, solo venia a hablar con Cami, pero parece que está demasiado ocupada en este momento, ya me voy no quise molestar.
- Cariño, claro que no molestas – dijo con una tierna sonrisa- y llámame Sonia, que señora me hace parecer mas mayor – dijo riendo como siempre, agarró del brazo a Pablo y lo llevo hasta el salón – bueno Pablo como veo que no has comido porque no te quedas y así puedes hablar tranquilamente de tus cosas con mi hija?
- Yo… ummm...no se si… - intentó explicarse a la vez que me miraba esperando una reacción por mi parte.
- No mamá, Pablo tiene muchas cosas que hacer, no es buena idea ¿verdad Pablo?
- Pues la verdad es que ahora que lo dices pues no tenga nada mejor que hacer, por eso he venido a hablar contigo, me encantaría poder quedarme a comer Sonia, si no es mucha molestia claro… - dicho esto me miro y luego sonrío a mi madre.
No me lo podía creer pero este que se pensaba, que podría hacer lo que quisiera en mi propia casa…Necesitaba alejarme de él, descargar la bronca, corrí subiendo las escaleras, necesitaba largar toda la bronca que tenia dentro y comencé a golpear de nuevo al saco, estaba tan furiosa que no me di cuenta de que alguien había entrado a mi cuarto hasta que sentí una mano sobre mi brazo parando mi golpe directo al saco. Levanté la cabeza para mirar quien había sido y allí estaba él, mirándome con cara de susto y preocupación, me cogió la mano y miró mis heridas, frunciendo el ceño.
- Para, estás loca, mira como tienes las manos, en que pensabas cuando empezaste a golpear el saco de esa manera, ¿no te paraste a pensar no?
- Mira nenito, ya soy mayorcita para saber que es lo que puedo o no hacer y cómo, entiendes, si quiero golpear el saco así, lo hago y punto, y no tengo porque estar dando explicaciones a nadie sobre lo q hago o dejo de hacer, ¿entendiste? – dije mirándole a los ojos, esos ojos que antes eran azules y ahora eran grises, ¿grises?, pero como…moví la cabeza para alejar los pensamiento y me solté de su mano, pasé por su lado y me dirigí al baño a curarme. Me miré al espejo y no entendía lo que veía, ¿esa era yo?, estaba… enfadada, furiosa y a la vez me sentía mal por haberle hablado así, él solo se estaba preocupando por mi, y yo le trate fatal, pero él también se lo había merecido y más, después de esta mañana. Lo único que quería era saber la verdad y solo había una forma de saberlo, hablando con él. Estaba por salir cuando vi que se abría la puerta, me encontré de frente, mirándole, me fije en sus ojos, otra vez eran azules, que raro, como podrían cambiarle tan fácilmente de color los ojos, y pensar que los míos eran los ojos mas normales del mundo, mientras que los suyos eran…especiales. Subí la mirada y me fijé en su pelo, rubio oscuro, pero cuando le llegaban los rayos del sol se le aclaraba, lo llevaba un poco mas largo que en verano y eso le hacia mas sexy, seguí recorriendo su cara hasta pararme en su boca, esos labios estaban hechos para ser besados, pero ahí me di cuenta de que se movían, me estaba diciendo algo y yo ni caso le estaba haciendo… lo único que llegue a escuchar fue un “bien”, moví la cabeza a ambos lados sacudiendo los pensamientos y volví a la realidad.

- Perdón no te estaba escuchando… ¿que dijiste? – le pregunté  abriendo más la puerta y girándome al espejo viéndole a él a través de este.
- Te decía que si te encontrabas bien, que lo siento por haberte hablado así, pero es que cuando vi tus manos, me enfadé, no las has visto, estás sangrando y a ti parece no importarte.
- Ah! Esto, no pasa nada, gracias por preocuparte pero no es nada, ahora me lo curo y estoy como nueva – baje la mirada a mis manos y ahí fue cuando me di cuenta de en que estado estaban, intenté moverlas un poco y no pude aguantar el dolor, dejando escapar una lágrima. Esta vez me había pasado.
- Cami – su voz sonó preocupada – no estás bien, mira tu cara, seguro que te estás muriendo de dolor y no eres capaz de decir nada… - me giró y me llevó al borde de la bañera, sentándome en el – ¿donde esta el botiquín?- preguntó mientras abría uno de los cajones del lavabo.
- En el cajón del medio – dije sin parar de mirarlo.
- A ver, dame una mano – se la di intentando ocultar mi nerviosismo, era un poco tonto ya que yo nunca antes había estado tan nerviosa y menos por el simple hecho de que este cogiera mi mano – mira como las tienes, esto te va a doler un poco, si te molesta mucho me lo dices y paro ¿ok?
-Vale, creo q podré soportarlo – dije con una sonrisa mientras me limitaba a mirar mis
manos. Estaba distraída viendo como Pablo curaba mi mano, cuando sentí un escozor, acto seguido aparté la mano de la de él, este respondió con una media sonrisa mirándome.
- Perdón, ¿te he hecho daño? – me volvió a coger la mano y me siguió curando, solo que esta vez acerco mi mano a su boca y soplo suavemente para aliviar mi dolor, yo no sabía que hacer, solo le miré y vi que algo en su actitud hacia mi había cambiado, ahora más que nunca creo que si que pasó algo aquel día en la playa- ya está, tus manos están bien curadas, ahora solo falta que no vuelvas a hacer una tontería como esta.
- Gracias…Pablo yo… esto… creo que tenemos una conversación pendiente, a eso es a lo que habías venido ¿no?
- Si, siento haber aparecido así sin avisar, pero cuando te vi salir de clase sola sin las chicas pensé que… bueno… que deberías estar preocupada de verdad -  se pasó la mano por la nuca como gesto de nerviosismo- mira si de verdad lo que pasó aquel día es tan importante para ti, te lo contaré todo, pero tendrás que decirme que es de lo que no te acuerdas exactamente.
- Pablo yo, solo se que – pero no pude terminar ya que justo apareció mi madre, como no, para decirnos que la comida ya estaba lista- ok mama, ya vamos.
- No, ya vamos no Cami, que siempre llegas tarde y ya sabes que no me gusta eso, además que va a pensar Pablo de nosotras, no le hagas esperar que seguro que estará muerto de hambre – dicho esto se giro y se fue bajando las escaleras.
- Creo que tendremos que dejarlo para más tarde o si no mi madre nos mata – dije con una pequeña sonrisa a la que Pablo contesto con la suya.

Estábamos en la mesa comiendo cuando sonó el teléfono, mi madre se levantó y contesto. A los pocos segundos volvió con el teléfono en la mano.

- Cami, es para ti, creo que es Mica – me tendió el teléfono esperando que yo lo cogiera.
- Crees que es Mica, mama hace años que la conoces…
- Lo siento es que creo que no esta bien, su voz sonaba distinta, parece importante –lo cogí y deje salir un suspiro antes de contestar.
- ¿Si?
- Cami, soy yo, necesito verte es urgente – su voz se notaba entrecortada
- Mica, ¿estás bien?, ahora estoy comiendo no puedo ir, ¿por qué no vienes a casa y hablamos tranquilas?
- No se Cami, seguro q no puedes venir ahora, es urgente, te necesito aquí conmigo.
- Lo siento Mica pero es que ahora estoy comiendo y no estoy sola, yo te espero aquí y hablamos ¿ok?
- Ok! Está bien pero con quien estas que sea tan importante que no puedas venir… sabes que si no fuera importante no te lo pediría…
 - Ya lo se Mica – dije mientras me levantaba y salía del comedor para que no me pudieran escuchar- pero es que ha venido Pablo a verme, quiere que hablemos, creo que me lo va a contar todo y bueno mi madre le ha invitado a comer… no puedo irme ahora.
- Ah! – Dijo en tono triste – Ok! Te entiendo, nos vemos en cinco minutos ya estoy saliendo para allá, besos y gracias muchas gracias por escucharme.
Colgué y me dirigí al comedor, Pablo y mamá ya habían terminado de comer así que estaban recogiendo la mesa, los dos se pararon y la miraron esperando que dijera algo.
- Era Mica, estaba mal, necesitaba verme así que le dije que viniera – miré a Pablo intentando explicarle que lo sentía pero que hablaríamos mas tarde-  en cinco minutos estará aquí.
- Está bien hija, no hace falta que me expliques nada, ya sabes que puedes traer a cualquier persona a casa, menos a quien tu sabes, yo estaré en el salón. No arméis mucho jaleo vale – dicho esto se marcho dejándonos a los dos solos.

- Pablo, lo siento no podía decirle que no, se la notaba muy mal y no me quiso decir nada por teléfono, lo entiendes ¿no?
- Claro, no hay problema – salió del comedor, cogió su chaqueta y se dirigió a la puerta.
- Pablo no hace falta que te vayas, puedes quedarte a lo mejor lo de Mica es solo una tontería – le miré mientras cogía su brazo para que no se fuera- por favor…
- Mira Cami, veo que estas muy ocupada y que lo nuestro puede esperar, si has estado dos semanas sin saberlo creo que podrás soportarlo un tiempo mas ¿no? – no dije nada, solo baje la cara y mire a mis zapatillas como si fuera la cosa mas interesante del mundo- eso pensaba yo, adiós Cami, nos vemos el lunes en clase- y con esas palabras cerro la puerta dejándome plantada como había hecho anteriormente.

Todavía estaba allí parada cuando sonó de nuevo el timbre, abrí la puerta deseando que fuera Pablo diciendo que se lo había pensado mejor y que me iba a esperar, pero cual fue mi respuesta cuando vi a Mica parada en la puerta, sin dejarme responder se tiro a mi cuello y me abrazó, sintiendo como sus lágrimas mojaban mi camiseta. Me moví para hacerla pasar a la casa, cerrando como pude la puerta, una vez dentro la separé un poco para verla la cara y le pregunte mirándola a los ojos.

-Mica me estas asustando, ¿qué ha pasado?
- Feli… ha sido Feli - dijo llorando
- Mica – dijo en un tono cortante - me estas asustando, que le ha pasado a Feli, por favor dime que no le ha pasado nada, que no ha tenido ningún accidente – dijo agitándola- ¡¡Mica por favor habla yaa!!

1 comentario:

  1. Vamos ya esto se empieza a poner patas arriba, que locura, que habrá pasado a mica, que c... paso en la playa, a quien no puede llevar a casa mica, esto es mucho lío para ser las 02:34......

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