miércoles, 22 de mayo de 2013

Capitulo 27



Un llanto, enfermeras yendo de un lugar para otro, médicos haciendo su ronda, familiares buscando a los suyos… no dejaba de mirar a su alrededor intentando encontrar alguna cara familiar cuando su mirada se posó en una chica, tendría su edad o alguno más, mientras hablaba con el médico su cara fue cambiando, luego se fue con el médico. Era la novia del chico que había visto minutos atrás, nada más irse el médico la chica le propinó una bofetada al chico para segundos después arroparle en un abrazo y de besos. Apartó la vista de la pareja para devolverles la poca intimidad que tenían y se centró en todas las máquinas que la rodeaban, el gotero seguía funcionando, la habían dicho que cuando se terminara podría irse pero antes tenía que hablar con un familiar directo y claramente, sus padres no iban a dejar de hacer lo que estaban haciendo para prestar un ápice de interés o preocupación por su hija. Esos pensamientos provocaron que sus ojos se aguaran, pero rápidamente se los secó al ver que se acercaba una de las enfermeras a su camilla.

- Hola – saludó amablemente la enfermera - ¿Cómo va todo por aquí?
- Bien, aunque estoy deseando largarme de aquí
- Eso es bueno, pero hasta que no se termine lo que te pusimos nada
- ¿Sabe si ha llegado alguien preguntando por mi?
- Pues no estoy muy segura, pero creo que hace un momento vi a un chico moreno muy guapo en la sala de espera.
- ¿Puede pasar a verme? – Pregunté – todo el mundo está recibiendo visitas menos yo, hasta el chico de enfrente y eso que el comienzo no fue bueno con su novia.
- Tranquila, en cuanto el médico hable con alguien de su familia podrán pasar a verte, y bueno respecto a lo del chico… cada uno recibe lo que se merece.
- No es que sea cotilla ni nada, pero ¿qué le ha pasado?
- ¿Al chico? – afirmé con la cabeza- No puedo decírtelo, es secreto profesional – hizo un silencio y continuó hablando – pero entre tú y yo…sólo te diré que lo que hizo fue una estupidez, quiso sorprender a su novia y la vaya que si la sorprendió…un poco más y no lo cuenta…es increíble las tonterías que pueden llegar a hacer la gente para agradar a los demás.
- Bueno, es lo normal si quieres a esa pareja ¿no?
- No, para nada, mira, cada uno es como es y nadie tendría que intentar cambiar o ser algo que no es para intentar sólo agradar a la persona con quien estás.


- No estoy de acuerdo, creo que hay que luchar por lo que uno quiere, dar todo lo que uno tiene.
- Si, no te digo que no, pero ¿por qué tienes que cambiar algo que es parte de ti y que a tu pareja le gustó en un principio? Qué si  ahora no le gusta, eso forma parte de uno mismo y no podemos estar cambiando nuestra forma de ser o parecer porque a otros no les guste, aunque sea el amor de tu vida. La vida es muy corta como para intentar impresionar o agradar a todos. Cada uno es como es, y si a los demás no les gusta… No vale la pena ¿no crees? – esperó alguna reacción por mi parte pero al ver que no respondía se marchó dejándome sola para pensar.

Se que esa mujer tiene razón, pero me da miedo perder a Felipe, cada vez que veo a otra más alta, delgado o guapa que yo, me entran los temores y pienso que en cualquier momento puede dejarme por otra.


En la sala de espera…

- Camila, ¿qué pasó?¿dónde está el doctor?
- Se fue, dijo que necesitaba hablar con algún familiar de Cristina, por eso te llamé.
- Pero, ella está bien ¿no? – pregunté preocupado- ¿dijo algo sobre ella?
- Bueno, si pero creo que debería ser él, el que te lo contara.
- En lugar de estar perdiendo el tiempo aquí por qué no vas a buscar al doctor y que él te cuente. Así te enterarás antes. – dijo Felipe- anda, ve, nosotros te esperamos aquí hasta que den el alta a Cris.
- Está bien – a la vez que asentía con la cabeza- gracias chicos, dije a la vez que me encaminaba hacia recepción para buscar al doctor.
- Dile a Cris que estoy aquí ¿si?
- Claro Felipe. Nos vemos en un rato.

Dejé la sala y caminé hacia recepción, pregunté por el doctor que había atendido a mi prima y esperé hasta que él pasara a buscarme. Pasados unos minutos, que a mi se me hicieron eternos, oí unos pasos que se acercaban, me giré y vi que un doctor se acercaba hasta donde estaba yo.

- Hola, ¿es familiar de Cristina Capdevila?
- Si, soy su primo – Le expliqué – me han dicho que quería hablar con un familiar.
- Si, la verdad me gustaría hablar con sus padres, estamos intentando ponernos en contacto con ellos, pero no tenemos suerte.
- Ni la van a tener, ellos…ellos se la pasan viajando de un lado para otro, yo soy quien está con ella.
- Está bien, bueno, lo que le quería contar es… algo delicado. Mira, hemos hecho una analítica a su prima y hemos visto varias cosas que nos han llamado la atención. Le he preguntado a sus amigos por si podrían saber algo.
- Espera, espera un minuto – dije intentando saber que es lo que me quería decir- ¿qué le pasa a mi prima?
- Bueno, creemos que pueda tener un trastorno alimenticio, sus amigos me contaron algunas cosas que habían visto en ella y puede que sea posible.
- No puede ser… no puede ser, no otra vez.
- Perdone, pero ¿cómo que otra vez?- preguntó el doctor -.
- Dios, esto es… pensé que ya lo había dejado a tras. Verá doctor, hace unos años mi prima comenzó a tener problemas con la comida, fue a raíz de un novio que tuvo, la trataba mal y bueno ella intentó ser lo que no era. Fue a terapia, lo había superado incluso había subido de peso y volvía a ser la chica que era antes, feliz, llena de vida… y ahora me dices esto…
- Bueno, aún no sabemos en que estado se encuentra. Mire, creo que lo mejor sería que habláramos con ella.
- Si, creo que será lo mejor, gracias doctor.
- No es nada, ven, sígueme.

Y ahí iba tras él, mientras me dirigía hasta donde se encontraba Cris mi cabeza comenzó a recordar algunos momentos vividos con ella cuando estaba mal. Pensé que ya había acabado todo pero no es así, la pesadilla parece que comenzó de nuevo.



Ahí estaba, esperando mi llegada para salir del hospital, antes de llegar le pedí al doctor que me dejara hablar con ella a solas. Y así fue, me fui acercando a ella, no sabía lo que iba a decirla, ni cómo reaccionaría ella, pero lo que si sabía era que yo estaba con ella. Me acerqué a la camilla en la que estaba ella tumbada y la toqué el brazo a la vez que la llamaba, se giró asustada, pero cuando me vio, su mirada cambió y apareció una gran sonrisa.

- Hola, pensé que no vendrías nunca, me han dicho que estoy bien y que me darían el alta en cuanto hablaran contigo ¿Has hablado ya con el doctor?
- Sí, hablé con él.
- Qué bien, entonces ya puedo ir ¿no? – me preguntó Cris emocionada.
- Cris, tengo que hablar contigo.
- ¿Conmigo? ¿De qué? – volvió a preguntar, solo que esta vez su voz cambió y su sonrisa desapareció.
- Creo que tú ya lo sabes – la cogí de la mano y me senté en la camilla para estar más cerca de ella y darle mi apoyo.
- No…no se de que me hablas, yo
- No me mientas Cris, he hablado con el doctor, pensé que lo habías pasado ya, pero parece que no, ¿porqué no me dijiste nada?
- Yo… - sus palabras se entrecortaron y comenzó a llorar – lo siento



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Holaaa!! de nuevo gracias por seguir entrando, me alegra ver sus comentarios y saber lo que pensáis, se que tardo mucho en publicar pero he estado de examenes, espero que ahora que he acabado pueda publicar mas seguido. Besitos y GRACIAS!! =)

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