sábado, 24 de marzo de 2012

Capitulo 7


Serían cerca de las siete y media, solo me quedaba por ponerme los zapatos, la verdad es que no estaba muy segura de si iba bien o no vestida, ya que  Feli no me dijo a donde íbamos a ir, sin embargo cogí mis cosas y me dispuse a bajar las escaleras. Ahí estaba él, esperándome en la entrada de la casa.
- Ya estoy, siento el retraso pero no sabia que ponerme, como no me dijiste a donde íbamos – dije excusándome por el retraso.
- No pasa nada, apenas han pasado unos minutos de la hora – me dijo mientras abría la puerta de la entrada acompañado de una sonrisa - ¿lista?
- Si, dale – dije devolviéndole la sonrisa, ambos salimos de la casa y nos metimos en su coche.

Mientras en casa de Cami…

- Mama, ¿has visto mi camiseta blanca? – Dije alzando la voz para que me escuchara mi madre, ya que tenía la música puesta – la necesito y no la encuentro por ningún lado.
- ¿Has mirado bien en tu armario? – Si, dije yo – Pues entonces estará lavándose o estará sin planchar…
- Mamá te dije que la necesitaba… ¿y ahora qué me pongo?
- ¡Ay, hija! Que pesadita puedes llegar a ser… ponte cualquier cosa si luego vas perfecta
- No puedo má, he quedado con Mica para ir al bar de Fernando y quiero dar buena impresión, además que luego quiero salir con las chicas y no es plan de que vaya con lo primero que pille en el armario.
- Está bien, la buscaré, pero por si acaso ve buscándote otra cosa
- Ya como si fuera tan fácil…
- Pues seguro, ¿por qué no te pones esa camiseta que te regaló tu prima el año pasado?
- Mamá ya sabes como son los gustos de la prima, de verdad quieres que me ponga ese trozo de tela, acuérdate de lo que me dijo papá cuando me vio con ella puesta -  estás loca si piensas que voy a dejarte salir con eso puesto, dije imitando la voz de mi padre.
- Ya pero de eso ha pasado un año, creo yo que has cambiado bastante ¿no?
- Uff… mira tan solo para que me dejes en paz me la voy a poner – me giré en dirección a mi armario y saqué la  camiseta, me quité la que tenía puesta y en su lugar me puse la dichosa camiseta – ya estás ¿contenta?
- Pues la verdad es que si, mírate en el espejo… estás perfecta, y sobre tu padre no te preocupes, no estará en casa cuando te vayas, ni cuando llegues…
- ¿Seguro…? – Dije a la vez que me miraba en el espejo – no crees que es demasiado… quiero que cuando me vean me miren a los ojos no a mi escote.
- Mira, si quieres causar buena impresión con esa camiseta estás perfecta, y si quieres salir con las chicas luego, pues también, ¿ok? – me dijo cansada de mis dudas a la vez que se giraba y se disponía a salir por la puerta – y date prisa que va a llegar Mica y todavía estás así.
Se giró y salió por la puerta, yo me giré y seguí viéndome en el espejo, tendría que hacer caso a mi madre por esta vez. Me terminé de vestir y bajé las escaleras, estaba llegando abajo, cuando sonó el timbre de la puerta, terminé de bajar y abrí la puerta, era Mica, me despedí de mi madre y me fui. Ya fuera…

- Bueno entonces ya has hablado con Fernando ¿no? – pregunté a Mica
- Si, bueno no le he dicho mucho, solo que una amiga necesitaba trabajo, y parece que has tenido suerte porque la semana pasada Alicia se fue y necesita a alguien.
- Ok, ¿entonces no habrá problema? Lo digo porque yo no tengo mucha experiencia en lo de poner copas…
- No te preocupes, ya se lo he comentado, así que hoy estarás de prueba, si sale bien, seguirás, si no… pues ya te buscará algo que hacer.
- Ufff... vale, recemos para que no salga nadie herido…
 Seguimos andando hasta que llegamos al bar… un gran letrero en el que se podía leer  EL ENCUENTRO. Entramos y vi como Mica buscaba al dueño.
- Ahí está – dijo Mica señalando a un hombre alto, con grandes entradas pero con una coleta.
- ¿Ese es Fernando? – Mica asintió – me lo imaginaba de otra manera…
- ¿De otra manera? – pregunto Mica a la vez que se giraba para mirar al dueño del bar.
- Si, de otra manera, con un poco mas de pelo, y con menos… barriga, se ve que vive bien.
- Bueno, digamos que Fer no tiene muchos problemas – dicho esto se giro y comenzó a andar en dirección a él. Cuando llegó a donde estaba le saludo amistosamente dándole un cariñoso beso en sus mejillas y luego se giro en dirección a donde estaba yo -  Fer, esta es mi amiga Camila, de la que te hablé.
- Hola – me saludó con una sonrisa -  me alegra saber que quieras trabajar aquí, en mi bar.
- Hola – le contesté devolviéndole la sonrisa – es un placer, después de lo bien que me ha hablado Mica de usted y de su bar, no podría negarme.
- Me caes bien Camila, pero cambiaré de opinión si no dejas de tratarme de usted
- Está bien, yo dejaré de llamarle de usted si tú dejas de llamarme Camila y simplemente me llamas Cami – dije con una sonrisa.
- Está bien, ahora pasa aquí adentro – le hice caso y me puse al otro lado de la barra, tras un silencio, Fer habló – Mica me ha dicho que nunca has servido, pero no pasa nada no es tan difícil, aún así quiero saber si puedes ser capaz de poner lo más simple – yo asentí y esperé a que él siguiera hablando – ok, pues quiero que me pongas una cerveza, un ron con cola y mi favorito, un 5º estaciones.
- Está bien, lo intentaré – me giré y busqué en el lugar en el que tenían las cerveza, la abrí y la dejé sobre la barra, luego seguí con el siguiente pedido y por fin llegué hasta el tercer pedido, yo había oído hablar sobre esa bebida, pero muy pocos se atrevían a pedirlo, aún así, cogí decidida las botellas y comencé a llenar la coctelera con los líquidos, lo agité bien y lo serví en una copa, al igual que los otros dos pedidos, los dejé sobre la barra y esperé a que Fer diera el visto bueno. Este se acercó y tras probar que los dos primero estaban bien y dar el visto bueno, probó el tercero, tras unos segundos, empezó a formarse una leve sonrisa en su cara y girándose hacia mí, dijo:
- El trabajo es tuyo, y empiezas ya.

No me lo podía creer, lo había conseguido, y empezaba a trabajar esa misma noche, era algo increíble, por fin iba a tener la independencia que tanto necesitaba.
Llevaba un tiempo allí, todo iba bien, hasta que vi aparecer por la puerta a un grupo de chicos, los primeros me sonaban del instituto, pero cuando vi a los siguientes aparecer, supe que aquello no podría significar nada bueno, esa noche habría problemas, aunque yo no iba a permitir que aquellos orangutanes echaran a perder mi primer día de trabajo.

1 comentario:

  1. Bueno bueno...... yo no quiero saber nada de lo que pueda pasar en ese bar, esto va a parecer el bar coyote, la cami se lia a manguerazos con los babosillos, jajajaj.

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